Cuando eres pequeña, la noche da miedo por que se esconden mounstruos bajo tu cama.
Cuando te haces mayor, los monstruos son diferentes. Falta de confianza en uno mismo, soledad, arrepentimiento... y aunque seas mayor y más sabio, te sigue dando miedo la noche. Dormir. Es lo más fácil de hacer. Sólo... cierras los ojos. Pero para muchos de nosotros, dormir parece estar fuera de nuestro alcance. Queremos dormir pero no sabemos como conseguirlo.
Pero una vez que nos enfrentamos a nuestros demonios, nos enfrentamos a nuestros miedos y nos entregamos a los demás para ayudar. La noche no da tanto miedo por que nos damos cuenta de que no estamos completamente solos en la oscuridad. Todos tenemos ese miedo pero... ¿Cuál es nuestro verdadero miedo? El quedarnos solos cuando los brazos que te agarran de madrugada no los encuentras al despertar quizás, o saber que ya no volverá a darte ese calor que necesitabas en las frías noches de invierno.
Ya no está.