Con los días contados,
chaval, así vivimos
todos. Esperando
a que nos tachen
de la lista. Distrayendo
la espera con tragos
y canciones. No hay más.
Puedes llorar a morirte
de risa. Como prefieras.
Los dos
bajaban por la calle
cubiertos
de sangre.
Nadie
les prestaba
atención.
Así era
la ciudad.
Muy grande el señor Iribarren
ResponderEliminar